No había sitio cerca del
parque Agost, y a causa de eso, tuve que aparcar el coche algo lejos y caminar
un buen rato, a pesar de lucir los tacones nuevos.
Era domingo. Uno de esos de
sol radiante, uno de esos en los que te apetece salir a pasear y disfrutar de
los primeros días de primavera. Niños pequeños jugaban con una pelota de
plástico corriendo a toda pastilla tras ella sin perderla de vista, mientras
que las niñas y otros niños aún más pequeños se divertían ensuciándose en una
caja de arena construyendo castillos o vistiendo a las muñecas. Los adultos
paseaban por el parque, otros estaban sentados en los bancos, hablando de temas
que mis oídos no llegaban a escuchar, y los más mayores, se sentaban al lado de
una fuente donde daban de comer a las palomas o sentados en las terrazas de los
bares leyendo la prensa escrita.
Todo el mundo iba
acompañado, nadie estaba solo en ese parque excepto un chico que estaba sentado
en un banco y yo, de pie en una de las entradas del espacio público.
Me estaba esperando, al
menos, yo creía que era él en ese momento y la verdad, no iba mal encaminada.
Al verme, se levantó y se acercó a mí con un paso algo rápido y nervioso. Su
piel era pálida y resaltaba su oscuro cabello muy bien peinado, con un
flequillo que parecía de una moda de décadas atrás pero que le hacía elegante y
formal a la vez. Los ojos marrones café, típicos de un español de sangre
nacionalista, era algo raro de encontrar por aquí. Me sonrió y él mismo fue el
primero en hablar.
-
¿Susan Mawson?
-
Susie. – Respondí devolviéndole la sonrisa.
En su acento no había rastro parecido a un chico español.
-
Un placer Susie, soy Derek Bryant.
Me tendió la mano como gesto
de educación mientras que con la otra se aflojaba el nudo de la corbata - de un
color verde oscuro - que rodeaba su cuello. Le estreché la mano también.
-
Igualmente señor Bryant, ansiaba conocerle
desde que recibí la noticia.
No se molestó en
rectificarme y decir que le tratara de tú y no de usted, pero no hice caso al
detalle. Acto seguido le solté la mano.
-
Será mejor que nos sentemos y hablemos
tranquilamente. Hay mucho de lo que hablar.
Los dos nos sentamos en ese
banco en el que, hacía unos segundos, el señor Bryant miraba su reloj con
impaciencia.
-
¿Ha hablado con la señorita Helen sobre el
libro?
-
Aún no. Solo le conozco a usted; no sé quién
es de hecho. Creía que de las llamadas y de los contactos se hacía cargo usted
señor Bryant.
-
Y no se lo voy a negar, eso mismo le dije por
teléfono y voy a cumplir mi palabra. Todo sea para poder ayudarla.
-
Eso espero, confío en usted. ¿Quién es esa
tal Helen?
Su rostro de preocupación
mostraba el arrepentimiento de haberla mencionado.
-
Ella es mi compañera, trabaja conmigo y nos
vamos turnando las horas. Por eso pensé que ya le conocía pero veo que no es
así.
Tal y como la describió,
podía imaginar a la típica secretaria guapa detrás de un escritorio realizando
llamadas telefónicas a los clientes.
-
Oh vaya, entiendo. – Solté sin un mínimo
interés por la chica.
-
Susie, discúlpeme, debo realizar una llamada
ahora mismo, espéreme aquí.
Se levantó dejándome sola en
el banco, sacó su teléfono móvil de alta tecnología y caminó hasta estar a unos
cuantos metros de mí. El señor Bryant había hablado más de la cuenta y sentía
la necesidad de arreglarlo de alguna forma. Sabía que, tras esa conversación de
conocidos, no nos volveríamos a ver las caras nunca más, a no ser que el
destino volviera a juntarnos de forma casual.
No pude oír ninguna palabra
de la conversación, el señor Bryant parecía hacer playback. Después de apenas tres minutos volvió a sentarse en el
banco por tercera vez.
-
Perdone Susie, sé que es una verdadera falta
de respeto. A lo que iba, solo le queda una última cosa para que todo esté
listo. Mañana empezarán a hacer las novecientas copias para que este
Miércoles puedan ser enviadas a Michigan
vía avión.
-
¿Qué falta? Ya lo he enviado y pagado todo e
incluso he decidido el diseño.
-
Eso es necesario pero esta última cosa es
obligatoria, esencial por decirlo de alguna manera.
Cogió su maletita y se la
puso encima de las rodillas, buscando alguna cosa que guardaba dentro. Sacó
cuatro hojas de papel unidas por una grapa y que claramente al final del
primero folio había un espacio resaltado para poder firmar.
Aparté la vista de los
papeles y le miré a él, aun conservaba su sonrisa. Me daba el presentimiento de
que tras todo el esfuerzo realizado durante dos años, había caído en una trampa
de la cual ya era imposible salir.
Hoy tenía intención de no subir ningún realto, ya que en clase he estado bastante distraída y no he podido escribir... Entonces, hace un momento me digo: "¿Pero qué carajos? Tengo un montón de relatos guardados". En fin, este relato lo usé para participar en un concurso universitario (mi hermano hacía ver que lo había escrito él) y evidentemente, no lo gané. Sobre eso, no os penéis que hago relatos para que las personas ganen... nonn! Lo hice porque iba a darme el premio xD. ¡Espero que os guste!
ResponderEliminarImpresionante, como siempre... Consigues transmitir muy bien las emociones de los personajes...
ResponderEliminarPor otro lado, me parece repugnante aprovecharse del esfuerzo de otra persona, me saca de quicio...
Buen relato!!
Como sabrán, ya que se han leído la novela, Derek Bryant en realidad no es así y Susie Mawson tampoco. Sólo fue un relato que hice por diversión, nada más. Muchas gracias Saru, yo también opino lo mismo y a la vez me encanta, no sé por qué... ¿Será el instinto de Dahlia?
EliminarPrimero de todo, gracias por subir un relato también hoy después de todo, que ya sabes que me encanta todo lo que escribes!
ResponderEliminarSobre este, habiendo leído algo de Delete y algo de Betrayal, puedo decir que por lo menos ha sido interesante y entretenido ver a Derek y a Susie así, de una manera tan diferente, con una Susie... ¿inocente? y un Derek que parece más frío, manipulador y calculador de lo que me esperaba.
Bueno, ya estoy esperando el siguiente, y ¡un saludo!
En realidad sería al revés, ¿cierto? Derek el blandito y Susie la mala, pero me pegó en hacerlo así, no recuerdo por cuál motivo. ¡Muchas gracias por comentar y seguir mis relatos a diario!
EliminarYo voy perdida, no sé de que novelas hablais y eso... Si es que siempre me pasa lo mismo. x)
ResponderEliminarMe ha gustado como siempre, es repetitivo que (yo) siempre diga lo mismo, pero lo menos que se puede hacer es dar mi opinión y es esa, no hay más:
me ha gustado mucho.
Siento que te pierdas tanto, este relato está un poco basado en una novela que tengo (en otro blog) solo que los personajes de este relato no actuan como son en realidad en la historia original. ¡Gracias por comentar! Ya sé que eres una chica e.e.
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