martes, 13 de noviembre de 2012

??? [Parte 2] - Derek Bryant



Pasé por el lado de casi todas las oficinas hasta llegar a la puerta de salida de la planta, dónde habían diversos pasillos. Uno de ellos, conducía hasta el despacho de Suzie. El pasillo estaba desierto, se notaba que nadie trabajaba por allí excepto Suzie, la jefa de la planta.

Di tres golpecitos a su puerta con los nudillos y ella misma me abrió la puerta. Me pilló de improviso porque esperaba que me diera la orden para pasar y no que ella misma me abriera la puerta.

-Hola Derek, pasa y siéntate. – Ella también se sentó en su sillón.

Suzie iba muy arreglada ese día, casi bien como siempre. Su cabello era negro como el carbón, al contrario de sus ojos, que eran azules muy claros. Llevaba el cabello recogido en un moño y se podía notar algo de maquillaje en su cara. Vestía una sencilla camisa blanca y una falda de color azul marino, a conjunto con sus ojos. En su muñeca derecha llevaba un reloj plateado y en la restante una pulsera del mismo color.

El despacho era muy normal pero con mucho más nivel que una oficina como la que tenía yo. Además, a sus espaldas, toda la pared era de cristal y se podía visualizar la calle.

-¿Qué sucede? – Pregunté yo sin tener ni una mínima idea de lo que quería.

-Es algo complicado… puedo decirte con antelación que no es nada malo. Me gustaría que realizaras un pequeño trabajo extra.

-¿Qué clase de trabajo es ese? Nunca me habían hablado de los “pequeños trabajos extra”.

-No te sientas elogiado, si te he elegido a ti es porque los demás tienen demasiado trabajo como para hacer extras.

No dije nada al respecto. A veces Suzie y yo teníamos pequeños piques por problemas del pasado. Aun así, yo no la trataba como una jefa y ella no me trataba como un trabajador normal.

-¿De qué se trata? – Dije dejando de lado las rabietas.

-Me gustaría que una nueva escritora entrara en la editorial. Se trata de una chica que participó en un concurso de literatura en el cual yo hacía de jueza. Me gusta su estilo de escritura, es sencillo, nada empalagoso.

-No lo entiendo… hay una gran cola de grandes escritores que quieren formar parte de nuestra editorial y publicar sus libros con nuestra empresa, ¿por qué decides meter a una mujer que ni siquiera está en la lista?

-La mayoría de los escritores que están en espera solo quieren ganar dinero con sus libros y hacerse famosos, prefiero que acceda a la editorial ella antes que gente como esa.

-Si tú lo dices…

Yo no opinaba de la misma forma que Suzie. Toda esa gente que estaba en la lista de espera era porque no podía pagar las publicaciones de sus libros. Quien tenía dinero, publicaba su libro, quien no, se esperaba en la cola.

lunes, 12 de noviembre de 2012

??? [Parte1] - Derek Bryant



Estaba sentado, delante del ordenador, editando un último trabajo encargado. Me estaba aburriendo, ese misma mañana no había sido realmente interesante. Aparté la mirada del documento y heché una ojeada a la planta: todo el mundo absorto en su trabajo. Estábamos divididos en pequeños compartimientos a los cuales llamábamos oficinas, aunque en realidad solo era un simple y pequeño despacho. El mío era especial, más grande que los demás porque lo compartía con otro trabajador llamado Jan, que a la vez era mi mejor amigo.

En ese instante le vi llegar, había ido a por dos cafés. Era mucho más guapo que yo, el típico guapo de la planta del edificio: rubio, ojos acaramelados, alto, cuerpo musculado… aunque eso último no lo hacía notar mucho. Llevaba unas gafas rectangulares que le hacían parecer aun más interesante y atractivo. A su lado, me veía sin posibilidades de superarle.

-Aquí el café del señor. – Me dejó el café a mi lado, sobre la mesa.

-Muchas gracias. – Solté un suspiro. – Este libro es verdaderamente un tostón.

-A mí me lo dirás… Por cierto, he pasado por el despacho de Suzie y me ha dicho que quiere hablar contigo.

-¿Suzie quiere hablar conmigo? Qué extraño… ¿por qué? –Pregunté arqueando una ceja.

-No lo sé, no le he preguntado los motivos, evidentemente es cosa vuestra. –Se sentó delante de su ordenador y tomó un sorbo de su café.

-No me apetece hablar con ella… en absoluto. ¿Qué querrá?

-No tengo ni idea, pero no la hagas esperar mucho.

Descolgué el teléfono y marqué el número de su despacho. Antes de dirigirme hacia allí quería saber los motivos.

-¿Derek Bryant?

-¿Qué sucede?

-Me gustaría que vinieras a mi despacho ahora mismo, no sé por qué me llamas. –La voz de Suzie sonaba insistente.

-Sólo quería asegurarme…

-Ven de una vez, debo hablar contigo.

Colgó antes de que pudiera quejarme o sonsacarle algo más. Seguidamente, me levanté para ir hacia su despacho. Antes de que pudiera desaparecer Jan añadió unas palabras:

-Eres un testarudo.

domingo, 28 de octubre de 2012

Meh..

Llevo unos días sin subir relatos... a parte de tener falta de inspiración, tengo exámenes y toda la culpa es de saru ¡pronto es el salón del manga! Espero veros a algunos por allí eehh...

PD: Mañana tengo un examen de literatura castellana, me muero xD.

lunes, 22 de octubre de 2012

Parte 1, 2, 3, 4, 5, 6... AGAAASHDGAAA!

¡Lo sé, lo sé, lo sé, lo sé...! Debo continuar los relatos que tengo pendientes... ¡_¡ lo haré.

Fin del mundo [Parte 1]






Camino hacia la biblioteca de la ciudad. Prefiero estar allí, se respira tranquilidad. En casa, las paredes se me caen encima y mis padres me molestan mientras intento estudiar.

Con los cascos de la música puestos, escucho la canción Civilization del grupo Justice. El semáforo se pone en verde y puedo continuar mi rumbo. Algo me detiene, algo anormal. Siento mucho calor y un olor a quemado hace que me tape la boca y la nariz con una mano. Un coche pasa por delante de mí a toda velocidad, me aparto rápidamente y por suerte no me atropella. ¿Qué está pasando? Se supone que está en verde, puedo pasar. Me giro hacia la cola de coches. Una ola anaranjada se está acercando a ellos, una cosa calurosa y que quema, algo que provoca humo… lava. La lava inunda la carretera, provocando incendios y muertes en el acto. Me quito los cascos y embobada, miro perpleja todo lo que está ocurriendo: la gente grita del espanto, del dolor, salen de sus vehículos, corren, otros aceleran… y eso último me hace recordar que estoy en medio de un paso peatonal y los coches intentan huir de la lava. Empiezo a correr, sin pensarlo, hacia la dirección opuesta de donde se encuentra la lava ardiente.

¿A dónde puedo ir? ¿Qué está pasando? ¿Estarán bien los demás? ¿Qué hago?

Un conductor de un coche me ve, en la acera, corriendo y disminuyendo el paso a causa del cansancio. Frena exageradamente a mi lado, se asoma por la ventanilla del coche y grita:

-¡Sube, rápido!

Me quedo en estado de shock pero subo sin dudarlo. Mis padres siempre dicen que no suba a los coches de gente desconocida, ¿pero qué otra cosa puedo hacer al respecto? Correr hasta cansarme y morir quemada o subir al coche de un desconocido con el cual se va más rápido, aunque no sé a dónde me lleva…

Subo al asiento de atrás y él acelera antes de poder cerrar la puerta de un portazo.

-Muchísimas gracias, - digo casi sin aliento – me estaba cansando de tanto correr.

Me fijo que a su lado, en el asiento del copiloto, hay un chico joven que aparenta tener unos años más que yo.

-Tranquila, no teníamos intención de dejarte ahí. – Dice el chico mirándome con una sonrisa consoladora. - ¿A dónde vamos papá?

-No lo sé, lejos. La playa nos queda a una hora, será mejor ir hacia la montaña Quizás allí no llegue la lava. – Dice el hombre mayor, concentrado mientras conduce.

-Me llamo Ethan, siento que tengamos que conocernos en estas circunstancias. Mi padre se llama Kyle, con nosotros estarás segura, lo prometo. ¿Cómo te llamas tú?

-Dahlia. – Digo sin añadir nada más. Aunque a veces no lo parece, soy algo tímida.

-Es un bonito y sangriento nombre. – Suelta una risita que hace que me empiece a asustarme. – No te asustes, es sólo que me recuerda a la chica de un videojuego. Bueno, nos dirigimos hacia la montaña, ¿quieres hacer alguna llamada? Será mejor que compruebes que tu familia esté bien.

De repente me viene todo a la cabeza. Los nervios y el ataque de ansiedad al ver la lava me habían desconectado completamente del mundo. Saco el móvil de la mochila y con las manos temblosas, llamo a mi madre.

-No contesta. – No puedo evitar soltar una lágrima y cuando realmente me doy cuenta de que estoy llorando, me rindo y me dejo llevar por los sollozos.

-Eh, eh, eh… no llores bonita. Seguramente estarán bien, ¿por qué no pruebas en llamar a alguien más? Oye, no llores… oh vamos… me harás llorar a mí también.

Sin contestarle, marco el número de mi padre. Nada. Busco en mi agenda de contactos, ¿a quién puedo llamar? Me detengo al ver un nombre: Lucy.

-¿Lucy? Oh dios, ¿qué está pasando? Mis padres no contestan… ¿dónde estás?

-*Relájate, relájate un poco por favor… he visto la lava desde la ventana de casa. Estoy en un edificio, con muchísima gente. Dicen que nos calmemos pero todos sabemos que vamos a morir. ¿Dónde estás tú? La lava a inundar toda la ciudad. Estamos con la televisión puesta, está inundando a todo el mundo, a su tiempo, claro…*

-Estoy… - Veo Ethan que me observa mientras hablo. Quiero hablar con Lucy confiadamente, pero no puedo y lo hago educadamente. – Vi la lava mientras iba hacia la biblioteca, me puse a correr y un coche se paró a mi lado. Ahora mismo me encuentro en el coche de un hombre, con su hijo. Estoy bien, vamos a una montaña…

Me doy cuenta de que no estoy con toda la gente de la ciudad, al contrario, estoy alejándome de la ciudad con dos desconocidos.

-*Tus padres… yo estoy con mis padres. No veo a los tuyos. La lava entró en la ciudad por la avenida que hay al lado de tu casa…*

-Lo sé, yo estaba allí. Ninguno de los dos contesta, ¿qué crees que está pasando?

-*No tengo ni idea, me intriga mucho. Oye, tengo que colgar, un hombre nos está dando instrucciones. Mucha suerte, ¡te quiero ver viva!*

-Yo también. Suerte. – Las lágrimas volvieron de nuevo.

-¿Están bien? – Pregunta Ethan, intrigado al no poder oír la conversación.

-Mis padres no contestan pero acabo de hablar con mi amiga, Lucy. En la ciudad están concentrando a toda la gente en un edificio.

En el acto, Kyle encendió la radio para oír las noticias.

-Creo que es el fin del mundo, algún día tenía que llegar. – Dice Kyle muy seguro de sí mismo.

-Nosotros estábamos en el coche, nos dirigíamos hacia el centro. Por suerte, aun no habíamos entrado al centro y al ver la lava hemos salido de la ciudad. ¿Tú ibas hacia la biblioteca?

-Así es. – Ethan había seguido mi conversación con Lucy.

-Todas esas personas que se queden en la ciudad, morirán. No es por ser frío, es la verdad. La lava les quemará. Has tenido suerte de encontrarnos.

Me da rabia su comentario. La verdad duele.

-¿Cómo estás tan seguro? – Pregunto en un tono de molestia.

-No te enfades. No sé cómo explicártelo…

-O no debes explicárselo. – Le interrumpe Kyle.

-Al final acabará sabiéndolo. Debe saberlo, ¿o no? Vamos a mentirle durante… ¿siempre?

-Calla, la idea de llevárnosla ha sido tuya. Si te digo que debes callar, cree y no te quejes. La estás asustando.

Los dos discuten como si yo no estuviera delante, ¿qué es lo que debo saber?