miércoles, 17 de octubre de 2012

Dibujo :3

Aquí tenéis un suplemento por no haber subido un relato hoy, bueno ayer, porque ya pasan de las 12. Es un golpe de inspiración que me ha venido, no sé xD. Representa la última escena del relato "Derment" donde Elaine y Urie se abrazan. La perspectiva no está muy bien hecha, lo sé... me ha quedado muy raro... la proporción de los brazos, los colores, el punto de vista de los muebles... En fin, es solo para que imaginéis algo parecido. ¡Oyasumiii! ^^

PD: Si hago la imagen más grande, se sale del recuadro del blog. Si dais clic en la imagen se amplía.

lunes, 15 de octubre de 2012

Proyecto

Heys! Hoy sí he escrito ehh, lo que pasa es que no puedo subirlo, lo siento :l ... no es que el servidor no me deje y cosas de estas, es que he prometido que no lo haré. Pues, estoy escribiendo a partir de una serie de hechos de otra historia, es como la adaptación de una historia a la mía... no sé si me explico muy bien... Secretos, secretos everywhere e.e Queridos lectores, yo lo subiría, pero así será algo más sorpresa. No es algo de lo que debías emocionaros, solo es un relato de una persona narrado desde el punto de vista de uno de mis personajes, Derek Bryant. El caso es que me lo pidió un amigo y estoy en ello... ;)!

domingo, 14 de octubre de 2012

Derment [Parte 4]



Era yo, sin duda. Mi cabello rojizo, lago y con las puntas abiertas. No era ni muy morena ni muy pálida, aunque tirando a piel blanca. ¿Dónde estaban mis imperfecciones? ¿Y mis pecas? ¿Y mis puntos negros de la cara? ¿Y esas pequeñas arrugas que empezaba a notar? Aunque eso último eran más manías mías.

-¿Elaine? ¿Ocurre algo? ¿Estás bien?

Urie estaba en la puerta del baño, observándome. Yo me quedé algo paralizada al no darme cuenta de que estaba allí.

-No, no, siento asustarte. Sólo me veo algo extraña…

-Vamos al salón, tengo cosas que contarte.

Me cogió del brazo y me medio arrastró hasta el salón. Yo no entendía nada de nada. ¿Qué hacía en esa casa tan perfecta? ¿Quién era esa gente? ¿Qué hacía en ese mundo? ¿Quién era Urie? ¿Por qué vivía con él? ¿Qué estaba pasando?

Se sentó en el sofá y yo repetí la misma acción sentándome a su lado. En mi opinión, estábamos sentados demasiado cerca.

-Por dónde empiezo… - Urie suspira. – A todos nos ha pasado lo mismo. Estábamos en casa, por la calle, dónde sea y hablamos con un policía que nos dijo si queríamos vivir en un nuevo mundo llamado Derment. De alguna forma u otra dijimos que sí y ahora estamos aquí. Yo, personalmente, no me arrepiento de haber dicho que sí. Aquí hay gente maravillosa y es un mundo realmente tranquilo y perfecto. Se supone que ahora mismo estamos en una plataforma planta muy grande, dónde han creado este mundo artificial.

-Es todo muy extraño, así que a vosotros os pasó lo mismo… ¿qué te pasó a ti exactamente?

-Espera Elaine, deja que acabe de contártelo todo y después nos contaremos nuestras cosas, ¿vale? Antes debes saber cómo funciona todo esto. – Asentí sin rechistar. - ¿Recuerdas haber subido unas escaleras, verdad? Todos las subimos, nos cansamos y nos desmayamos por el cansancio. En ese momento en el que nos desmayamos, los policías nos ayudan a terminar de subir y nos llevan a casa, por eso te has despertado en tu cama. Derment es como un segundo planeta, no puedes hacer exactamente lo que quieras, ya que debes respetar a los demás. De momento hay poca gente y a mí me encanta.

-Así que me desmayé… recuerdo estar muy cansada, sí.

-Respecto a tu físico… supongo que te verás algo cambiada. Somos iguales pero perfeccionados físicamente. Bueno, lo único que nos cambia con las pecas, el acné, no es necesario depilarnos… es un poco extraño pero te acabas acostumbrando.

-¡Eso es genial! No tendré que preocuparme nunca más por mis piernas… - Me sentí avergonzada tras decir eso.

-Seguramente te preguntarás porque estamos todos en tu casa y por qué al despertar estaba Esme a tu lado. Bien, una vez estás en este mundo y ya te lo han explicado todo, cuando llevas unos meses viviendo en él, te llega una carta con un nombre. Es el nombre de la próxima persona que residirá en Derment y debes encargarte de explicarle todo lo que necesita saber. Evidentemente, la carta le llegó a Esme y ese nombre era el tuyo.

-Pero Esme no me lo está explicando todo… lo estás haciendo tú. – Dije algo confusa.

-Eso es cierto. A ver cómo te lo explico… en Derment se forman parejas. Yo, hace unos dos meses que estoy viviendo aquí y me llegó una carta con el nombre de mi futura pareja, es decir, esa persona nueva que vendría a residir en Derment sería mi futura pareja. Esa persona eres tú.

Me quedé completamente en silencio. No supe qué decir, solo empecé a odiar un poco a Derment, ¿es que no podías enamorarte libremente? Al parecer no. Me levanté del sofá repentinamente. Quería salir de ese sueño, de ese falso mundo. Urie se levantó tras hacerlo yo al ver mis intenciones de huir.

-¿Elaine? ¿Estás bien?

No podía contener las lágrimas. Antes de derramar alguna, quise salir corriendo pero él me detuvo. Me rodeó la cintura con sus brazos y me abrazó.

sábado, 13 de octubre de 2012

Pufff...

Puff ¡esto no puede ser! e.e Al final acabaré haciendo una novela de "Derment"... sé que lo he dejado demasiado intrigante y debo continuarlo, de hecho, lo hice adrede pero ahora me estoy dando cuenta de que... ¡esto no son minirelatoos!

viernes, 12 de octubre de 2012

Derment [Parte 3]



Esme me cogió del brazo y me separó de la ventana. Salimos de la habitación y me llevó hasta la entrada. No solo el jardín era muy grande sino que la casa también, además de ser preciosa y estar muy bien decorada.

-Ya verás la casa luego, te encantará. Ahora vamos a ver a los chicos. – Decía mientras seguía arrastrándome.

Salimos por la puerta principal. La entrada parecía otro jardín pero eso no me llamó mucho la atención. Fuera se encontraban dos chicos morenos, uno de cabello castaño y otro de cabello negro. Esme me soltó de repente y se fue corriendo hacia al chico de pelo oscuro. Le dio un corto beso en los labios y acto seguido se dirigió a mí.

-¡Elaine! ¡Ven, vamos!

Arqueé una ceja en señal de no entender nada pero, ¿qué otra cosa podía hacer? Me acerqué al grupo a paso normal sin saber por qué lo hacía.

-Hola Elaine. – Dijo el de pelo oscuro mientras rodeaba la cintura de Esme.

-Bienvenida. – Decía el del pelo castaño y ojos caramelizados.

-Elaine, te presento a mi novio Mark y a Urie. Viven aquí por propia voluntad, al igual que nosotras.

-Bueno, a voluntad a voluntad… - Dije sin estar realmente segura de si acepté o no.

-No te preocupes Elaine, te gustará este sitio. Es muy tranquilo y hay gente encantadora. – Me interrumpió Urie sonriéndome.

Urie me intimidaba un poco. Sólo tenía los ojos puestos en mí ya que la pareja restante, Mark y Esme, intercambiaban miradas cariñosas.
 
-Será mejor que nos vayamos, Elaine. – Urie interrumpió los mimos de la pareja.

-¿Cómo? ¿Os vais los dos solos? Oh, ya veo… - Esme empezó a hacer preguntas y de pronto se desvaneció la curiosidad como si ya hubiera captado la respuesta. – Nos vemos luego entonces. Urie, explícale todo lo que debe saber, ya nos reencontraremos luego.

-¿Te vas Esme? – No quería separarme de ella, ya que era con la que tenía más confianza de todos.

-Tranquila, nos veremos más tarde. Urie te explicará todo lo que necesitas saber sobre este mundo, te será útil. Yo me voy a dar una vuelta con Mark, ¿vale?

Esme cogió de la mano a Mark y le arrastró calle abajo. Mark, mientras, se despedía de mí con la mano y yo le devolví el saludo. Acto seguido, me dirigí a Urie, sin saber muy bien qué hacer.

-Entremos en casa. – Me dijo Urie. – Prepararé un poco de té, ¿te gusta el té?

-Sí, me gusta, pero… ¿no se supone que es mi casa? No te preocupes, ya lo prepararé yo. – Me quedé algo extrañada. Lo normal era servir a los demás si estabas en tu casa.

-También es mi casa Elaine… ais, es algo difícil de explicar. Entremos por favor, voy a contártelo todo.

¿Su casa? Pensé. Así que comparto la casa con Urie.

Me giré para entrar en casa y él me siguió. Una vez dentro, le seguí yo a él porque yo no conocía el hogar.

-Pasa al salón. Es esa puerta de allí. Puedes poner la televisión mientras si quieres, aunque no sé si te vas a enterar de mucho… Espera mientras preparo el té. – Urie me señalaba una puerta. Yo asentí y entré en ella, me senté en el sofá y encendí la televisión. Me picaba la curiosidad, ¿por qué no podía entrarme bien de lo que decían por la televisión?

El salón era precioso, al igual que la entrada, el recibidor, el pasillo, el jardín… todo estaba perfectamente decorado a mi gusto: una mezcla de moderno, antiguo y tonos marrones.

Estaba a punto de pulsar el botón del mando a distancia cuando me vi reflejada en la pantalla plana del televisor. Era yo, pero algo cambiada. Me levanté en seguida y me fui a la cocina, donde estaba Urie.

-Perdona, ¿dónde está el baño?

Urie me dio las indicaciones y me fui hasta allí con una marcha rápida, sin llegar a correr. Me miré en el espejo.

martes, 9 de octubre de 2012

Derment [Parte 2]



Abrí los ojos, me sentía muy cansada y los parpados me pesaban.

-¡Bienvenida! – Una chica guapísima estaba de pie delante de mí. Yo parecía estar en algún sitio muy cómodo, tumbada: una cama.

-¿Quién eres tú? ¿Dónde estoy? ¿Ha sido un sueño? – Pregunté mirando a mi alrededor. Estaba en estado de confusión y no sabía si lo que me había ocurrido era real. Me encontraba en una habitación muy bien decorada, con muebles aparentemente caros, encima de una cama de matrimonio. Ella estaba de pie, a mi lado.

-¿Te llamas Elaine, verdad? Soy Esmerald, pero puedes llamarme Esme que es más corto. Soy tu nueva vecina. Esta es tu nueva casa y a partir de ahora, ¡esta es tu nueva vida! – Exclamó Esme sonriendo.
Me levanté de un salto y pasando por su lado, me dirigí hacia la ventana y me asomé para comprobar que todo era real.

Asomarme por la ventana me dejó aun más perpleja. Un inmenso jardín se encontraba en la parte trasera de la casa. Se podía notar lo bien cuidada que estaba la hierba, al igual que las plantas y los árboles. En un lado del jardín, el suelo era de piedra porque había mesas, sillas y una barbacoa para poder comer allí. En otro lado había situada una pista para jugar a bádminton, también otro donde habían caballos,…

-Es precioso. – Solté alucinando.

-Sí, lo es, tienes un buen gusto para decorar. Esta casa se ha hecho a partir de tus gustos pero no deberíamos empezar por aquí, debo enseñarte muchas cosas.

-Oh… el paraíso, los policías, las escaleras… ¿todo fue real?

-Veo que sigues recordándolo todo, Elaine. A mí también me pasó lo mismo que a ti. Tengo tantas cosas que contarte… ¡y tú a mí! Espero que seamos buenas amigas. Antes de explicártelo todo, salgamos fuera, nos esperan los chicos.

-¿Los chicos? – No me había puesto a pensar en más gente viviendo a Derment. ¿Qué les habrá pasado a mi familia? ¿Y a mis amigos? ¿Se acordarán todos de mí? Eso era lo que aun no me había preguntado y lo que más me intrigaba en ese momento.

Derment [Parte 1]




Acababa de salir de casa e iba a comprar el pan para comérnoslo ese mismo mediodía. Mis padres y mi hermano venían a hacerme una visita, algo que me molestaba un poco ya que precisamente ese viernes tenía el día libre y no podía ir a tomar algo con mis amigos.

Saqué el móvil del bolso y llamé a mi amiga Tessa.

-¡Hola! – Contestó Tessa sabiendo que era yo.

-Hola. – Dije sin mucha sustancia

- ¿Qué hay Elaine? Hoy hacemos un picnic por ahí con los demás y luego iremos todos a casa de Bett, ¿te apuntas? Cocinará ella, ¿te lo puedes creer? Creo que pediré una pizza por si acaso…

-Pues… no podré quedar hoy. Mi familia viene a verme, lo siento. Guárdame un trozo, ¿vale?

-Menudo tostón… de acuerdo, si hay algún cambio me avisas, ¿sí? ¿Qué estás haciendo ahora?

-Voy a comprar algunas cositas para la comida, ¿se te ocurre algo?

-Podrías… - Tessa parecía tener una idea, algo sorprendente de ella. – No, no podrías.

-¿Qué? ¿Insinúas que no soy capaz?

-No es eso, es que no se me ocurre nada, lo siento. ¿Esta noche podrás salir, entonces?

-Lo imaginaba… Bueno, quizás sí, quizás no. Ya te llamaré si eso.

-Está bien, ya hablaremos más tarde y si no, mañana. Tengo que llamar a los chicos, ¡adiós!

-Hasta entonces. – Fui a colgar pero vi que ya me había colgado ella.

Estaba a punto de llegar a la panadería cuando sucedió. Iba andando por la acera y todo el cielo se apagó en apenas unos segundos. La luz del sol se desvaneció y la oscuridad inundaba las calles. La gente gritaba, asustada, nadie sabía qué pasaba ni siquiera podía verlo. En un escaso tiempo, la calle fue iluminada por la luz que se colaba en las ventanas de los pisos. Miré el reloj del móvil: las once y doce minutos. Era de día pero el cielo lucía de noche. Volví a marcar el número de Tessa.

-¿Tessa? – Dije yo algo asustada.

-¿Tú también? ¿Qué está pasando? Casi no veo nada.

-Parece que la luz y la electricidad funcionan pero la luz natural del sol no. Es como si se hubiera huso.

-No entiendo nada, ¿crees que es el fin del mundo?

-¡Tessa por favor! No seas así de pesimista, no puede ser posible. ¿Y si el sol ya ha dado su fin?

-¡Pues eso sería el fin del mundo si lo miras bien! Oh, espera, espera. Elaine, estoy en casa, la televisión funciona. Están retransmitiendo algo.

-¿Qué es? ¿Qué está pasando? – Dije muy intrigada. Si las novelas de misterio me volvían loca, eso me remataba.

-Sé paciente y déjame escuchar. Es sólo en nuestra área, los demás países están bien. Desconocen qué ha sucedido. Qué rápido va la comunicación, ¿no? Dicen que no nos preocupemos, que todo está bien.
-Que caso más extraño…

-Elaine, vuelve a casa, tengo un mal presentimiento… sólo lo dicen para calmarnos. Eso de que desconozcan los motivos no es algo para lo que debamos estar tranquilos. – Tessa estaba llena de locura en mi opinión, tenía razón en cierta forma, pero no había de comerse el coco.

-Vale, vale, vuelvo a casa… al parecer hoy no vamos a comer pan.

Mientras hablaba con Tessa, unas escaleras cayeron del cielo en medio de la carretera. No eran unas simples escaleras, eran muy largas y no podías ver su fin. No eran unas escaleras verticales, ni hechas con cuerdas. Tenían la misma estructura que unas normales, solo que parecían infinitas.

-¿Elaine? ¿Me oyes? Maldito cacharro, ¿se ha estropeado? ¡Oye! Sé que estás ahí, oigo a la gente gritar, ¿qué ocurre?

Eso provocó que el tráfico se colapsara. Se podían oír los coches policía acercarse, gracias a su escandalosa sirena. Vi como de las escaleras descendía algo y poco a poco pude verlo con más claridad. Todo seguía oscuro. Dos policías armados bajaron de las escaleras, ¿qué significaba eso? La ciudad oscurece y de repente caen unas escaleras del cielo que destrozan la carretera y colapsan el tráfico, la gente grita de un lado a otro y ahora dos policías descienden de las misteriosas escaleras. Se quedaron frente a ellas, evitando que la gente subiera. Uno de ellos giró la cabeza y me miró. Me quedé paralizada. No podía ver sus ojos por toda la protección que llevaban pero sí pude oír algo…

-¿Quieres vivir en Derment?

No lo entendía, el policía se encontraba a unos 20 metros de distancia y aun así, pude oírle con total perfección, a pesar del escándalo que formaba la gente.

-¿Derment?

-Mira hacia arriba.- Le hice caso y miré. Todo seguía negro. – Encima de ti hay una plataforma, eso es Derment, el paraíso.

¿El paraíso?, rondaba por mi cabeza. Así que el sol no se ha apagado, pensaba. Realmente una plataforma cubría el cielo y ocultaba la luz del sol.

-¿Qué hay en Derment? – Pregunté muy intrigada. Nunca había oído hablar sobre ello y mucho menos pude imaginar que estaba encima de una plataforma. ¿Me había mal informado esos días? No, era algo que no sabía nadie.

-Un nuevo mundo, el paraíso. ¿No estás cansada de este?

-Sí. – Dije sin dudar ni un segundo.

-Sube las escaleras. – Me dijo el policía apartándose para dejarme pasar.

No sé por qué pero lo hice. Sentía la necesidad de descubrir que había allí arriba. Con mis ojos había presenciado que no era algo normal y la curiosidad me mataba por dentro. Me acerqué al policía y pasé por su lado para subir las escaleras, él, rápidamente se volvió a poner en el sitio para que no pasara nadie más.

Empecé a subir y subir las escaleras interminables. Ya había subido unas cuantas y no podía contemplar lo que se escondía debajo de mí de tan alto que estaba. Se me agotaba la energía, llevaba un buen rato ascendiendo y no obtenía resultado.